Brasil no cuenta con la cantidad de médicos que necesita
para cubrir una atención adecuada de la salud en zonas aisladas o de difícil
acceso. Al menos no tiene la cantidad de médicos brasileños suficientes que
estén dispuestos a aceptar ese tipo de trabajo a pesar de las condiciones
altamente favorables en lo económico que ofrece el Estado (un mínimo de 4000
dólares mensuales más casa y viáticos)
En junio, el gobierno lanzó el programa Más Médicos con el objetivo de contratar a 16.530 mil profesionales, pero solamente 938 médicos brasileños de los que superaron la evaluación, aceptaron trabajar en las ciudades previamente indicadas. Entonces convocaron a médicos extranjeros a que se inscribieran para ser evaluados y si superaban tal evaluación, asumieran los cargos vacantes.
En esa primera llamada llegaron a Brasil alrededor de 400 médicos argentinos y españoles, portugueses y peruanos, uruguayos y cubanos, rusos e italianos. Serán entrenados y evaluados por técnicos del Ministerio de Salud. Terminada esa primera etapa, los aprobados serán llevados a las ciudades que les fueron destinadas. En general han sido bien recibidos, a pesar de la inmensa cantidad de obstáculos puestos por los sectores gremiales brasileños. El espíritu corporativo de la misma clase que se niega a atender a las propuestas del gobierno, explotó cuando en agosto llegaron los primeros médicos cubanos.
En junio, el gobierno lanzó el programa Más Médicos con el objetivo de contratar a 16.530 mil profesionales, pero solamente 938 médicos brasileños de los que superaron la evaluación, aceptaron trabajar en las ciudades previamente indicadas. Entonces convocaron a médicos extranjeros a que se inscribieran para ser evaluados y si superaban tal evaluación, asumieran los cargos vacantes.
En esa primera llamada llegaron a Brasil alrededor de 400 médicos argentinos y españoles, portugueses y peruanos, uruguayos y cubanos, rusos e italianos. Serán entrenados y evaluados por técnicos del Ministerio de Salud. Terminada esa primera etapa, los aprobados serán llevados a las ciudades que les fueron destinadas. En general han sido bien recibidos, a pesar de la inmensa cantidad de obstáculos puestos por los sectores gremiales brasileños. El espíritu corporativo de la misma clase que se niega a atender a las propuestas del gobierno, explotó cuando en agosto llegaron los primeros médicos cubanos.
Incitados por los grandes medios de comunicaciones,
federaciones, consejos regionales, colegios y sindicatos desataron su furia
contra los que llegan de Cuba. Son acusados de ser malos profesionales,
oriundos de cursos de calificación ínfima, entre otras ofensas.
En Minas Gerais, el Consejo Regional de Medicina llegó al colmo de orientar a sus afiliados para que no “corrijan errores que un cubano cometa contra sus pacientes”. En Fortaleza, capital de Ceará en el nordeste, los 79 profesionales cubanos que están allí, fueron cercados a la salida de un curso de evaluación y recibidos al grito de “esclavos”, en alusión al régimen político de Cuba.
A su llegada, los médicos cubanos ya habían contado que la mayoría había participado de misiones de solidaridad en países africanos y centroamericanos, y también en Perú, Ecuador, Bolivia y principalmente Venezuela. No sirvió de nada para aplacar los ánimos exaltados por el corporativismo exacerbado de quienes no quisieron aceptar trabajar en las ciudades que recibirán ahora médicos extranjeros. Varios representantes regionales de la clase médica dijeron que llamarán a la policía cuando los extranjeros empiecen a trabajar.
Otra muestra del violento rechazo de los profesionales brasileños se dio a través de la solicitud que la Federación Nacional de Médicos hizo a la Justicia laboral, para que investigue los contratos ofrecidos a los extranjeros. La Asociación Médica Brasileña entró en la Corte Suprema con un pedido para que se suspenda el programa Más Médicos.
Para ello se basan en que las contrataciones de los médicos extranjeros en realidad no encajan en las leyes laborales brasileñas: los extranjeros recibirán una “beca de formación” para trabajar en los municipios rechazados por sus colegas brasileños. El caso de los cubanos es distinto: el acuerdo, firmado a través de la Organización Panamericana de Salud (OPAS), prevé que recibirán en Brasil lo que corresponda a entre 25 y 40 por ciento de los salarios ofrecidos. El 60 por ciento restante será transferido por la OPAS al gobierno de Cuba.
La presidenta Dilma Rousseff calificó de “inaceptables” las ofensas dirigidas a
los cubanos. Dijo que se trata de un “inmenso perjuicio” y recordó que los
extranjeros llegan justamente para ocupar los puestos que los brasileños
rechazaron.En Minas Gerais, el Consejo Regional de Medicina llegó al colmo de orientar a sus afiliados para que no “corrijan errores que un cubano cometa contra sus pacientes”. En Fortaleza, capital de Ceará en el nordeste, los 79 profesionales cubanos que están allí, fueron cercados a la salida de un curso de evaluación y recibidos al grito de “esclavos”, en alusión al régimen político de Cuba.
A su llegada, los médicos cubanos ya habían contado que la mayoría había participado de misiones de solidaridad en países africanos y centroamericanos, y también en Perú, Ecuador, Bolivia y principalmente Venezuela. No sirvió de nada para aplacar los ánimos exaltados por el corporativismo exacerbado de quienes no quisieron aceptar trabajar en las ciudades que recibirán ahora médicos extranjeros. Varios representantes regionales de la clase médica dijeron que llamarán a la policía cuando los extranjeros empiecen a trabajar.
Otra muestra del violento rechazo de los profesionales brasileños se dio a través de la solicitud que la Federación Nacional de Médicos hizo a la Justicia laboral, para que investigue los contratos ofrecidos a los extranjeros. La Asociación Médica Brasileña entró en la Corte Suprema con un pedido para que se suspenda el programa Más Médicos.
Para ello se basan en que las contrataciones de los médicos extranjeros en realidad no encajan en las leyes laborales brasileñas: los extranjeros recibirán una “beca de formación” para trabajar en los municipios rechazados por sus colegas brasileños. El caso de los cubanos es distinto: el acuerdo, firmado a través de la Organización Panamericana de Salud (OPAS), prevé que recibirán en Brasil lo que corresponda a entre 25 y 40 por ciento de los salarios ofrecidos. El 60 por ciento restante será transferido por la OPAS al gobierno de Cuba.
Curiosamente, durante años, médicos y principalmente
dentistas brasileños protestaron vehementemente contra el trato que recibían en
Portugal, quejándose de discriminación por las entidades de clase locales.
Había prejuicio racial, pero también por el hecho de ser formados en facultades
y escuelas de medicina de Brasil. Esa misma clase médica ahora recibe a los
extranjeros con muestras claras del mismo racismo y xenofobia que recibieron.
Suponer que el racismo y la xenofobia solo están imbricados en los pliegues de sectores de la clase media brasileña sería un error. Los mismos sentimientos y actitudes existen en sectores de las clases medias de todos los países que conforman el Mercosur (fundamentalmente en Argentina y Venezuela) como reflejo del pensamiento que manifiestan las clases dominantes y que terminan por ser asumidas por sectores de la clase media para mejor parecerse a sus patrones.
Suponer que el racismo y la xenofobia solo están imbricados en los pliegues de sectores de la clase media brasileña sería un error. Los mismos sentimientos y actitudes existen en sectores de las clases medias de todos los países que conforman el Mercosur (fundamentalmente en Argentina y Venezuela) como reflejo del pensamiento que manifiestan las clases dominantes y que terminan por ser asumidas por sectores de la clase media para mejor parecerse a sus patrones.
TOMADO DE ENVÍO DE ARQUITECTURA SUSTENTABLE
NOTA: en Brasil sigue habiendo cupo para los negros en las facultades


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