Dólar frenó toda proyección de crecimiento avícola en Santander
Por su fuerte dependencia en materias primas e insumos
importados, los avicultores se ven seriamente lesionados por la carrera alcista
del dólar, el cual ya pisa la barrera de los $3.000. Los encasetamientos
(pollitos y pollitas que entran a producción) no se han detenido, ya que
responden a la proyección del año anterior. Sin embargo, hay empresas que ya
les bajaron el ritmo, ante la incertidumbre del dólar.(Foto: VANGUARDIA
En 2015, el sector avícola crecerá, pues esa apuesta se
planificó en inicios de 2014. Incluso, hay proyectos que se tienen que
terminar, así su montaje esté a mitad de camino. Lo que sí quedó claro es que
toda proyección de crecimiento a partir de un dólar por encima de los $2.500
quedó paralizada en ese sector, uno de los más importantes de Santander, por su
generación de empleo y producción.Esas intenciones de ampliación se acabaron de
sepultar, cuando la divisa norteamericana se acercó a los $3.000; y según los
analistas, superará esa barrera fácilmente, para estacionarse en $2.400 en
promedio, en 2016. Hace un año, los avicultores proyectaron sus ampliaciones
con un dólar a $1.870; es decir, con $530 menos. De acuerdo con Marta Ruth
Velásquez Quintero, directora ejecutiva de la Federación Nacional de Avicultores,
seccional Santander, esa fluctuación al alza del dólar tiene al borde de la
locura a los productores. Todo se tiene
que traer Y no es para menos, pues los avicultores son importadores de
todos los insumos para producir carne de pollo y huevo.“Hay que importar 4
millones de toneladas de maíz amarillo, de las cuales el 40% lo consume
Santander, por tener el 25% de la producción nacional. Se debe, igualmente,
traer del mercado externo la genética, que son los padres y madres mejorantes
de los pollos y gallinas; soya y torta de soya, y equipos e insumos. “Existe
una gran preocupación, pues vemos cómo el dólar sube, y esta se acrecienta aún
más, cuando los analistas hablan que no dejará de hacerlo en el mediano plazo.
La planificación de las empresas se pulverizó en un sector que, debido a la
vulnerabilidad, requiere de un manejo de costos con lupa, por no decir
milimétrico”, agregó. Velásquez Quintero expresó que dependiendo de la
compañía, por efectos de la revaluación del dólar, se han tenido incrementos en
los costos de entre un 15% y un 30%.
“Los productores ya no aguantan más y no pueden asumir esos
sobrecostos; de ahí que, de seguro, se trasladarán al producto final, ya sea
carne de pollo o huevo”, agregó. Las cifras De acuerdo con datos suministrados
por Fenavi Santander, hace un año una tonelada de maíz amarillo importado
puesta en puerto de Barranquilla o Santa Marta tenía un valor de $530.000. Esa
misma cantidad, por efecto dólar, hay que pagarla en la actualidad a $700.000;
es decir, $170 mil de más. Con otros dos agravantes: un arancel del 17% al
terminarse el contingente, tras el acuerdo de TLC con EE. UU. (todo el maíz que
entre en el segundo semestre) e incremento en los fletes. Según Fenavi, para
llevar esa tonelada de maíz importado a las granjas de procesamiento en el área
metropolitana de Bucaramanga, hay que pagar un flete promedio de $90.000 por
tonelada, más 5% de IVA, el cual es redescontado, pero no de manera inmediata.
Este es un sector muy dinámico, y lo ideal sería poder
abastecerse de materia prima nacional; sin embargo, así los maiceros iniciaran
en el segundo semestre sus siembras, serían incapaces de ofrecerle a la
industria avícola al menos un 20% de los requerimientos de ese grano. Además,
los maiceros han dicho que el Gobierno no los está apoyando. ¿Entonces?”,
agregó el gremio. TOMADO DE LA Vanguardia.com:
http://www.vanguardia.com/economia/local/322878-dolar-freno-toda-proyeccion-de-crecimiento-avicola-en-santander.

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