Humberto Maturana sobre la desigualdad: “La pobreza es
ilegítima, la miseria es absolutamente ilegítima”
"Supongamos que hay datos económicos que nos dicen que
estamos muy bien, pero qué pasa si tomamamos al economista y lo trasladamos a
una población ‘callampa’, y al trabajador humilde lo trasladamos al lugar de
residencia del economista por un período de tres meses. Ahi se verán las
diferencias, ahí uno se podrá dar cuenta que hay cosas ilegítimas", dijo
el Premio Nacional de Ciencias.
El Premio Nacional de Ciencias, Humberto Maturana, analizó
el surgimiento de los movimientos sociales en el país, los que atribuyó a un
clamor frente al incumplimiento de las promesas del mundo politíco a la
ciudadanía, y también calificó la pobreza y la miseria como un síntoma de la
desigualdad que es “absolutamente ilegítimo”.
En una entrevista
publicada por América Economía, donde abordó este y otros temas junto a la
epistemóloga Ximena Dávila y el ingeniero Cristóbal Gaggero, Maturana afirmó
que “hay una petición, un clamor y una queja. Una queja frente a la
superficialidad en el cumplimiento de los compromisos que se establecen.
Estamos haciendo en Chile, y en el mundo en general, las cosas a medias; nos
comprometemos a hacer algo que no lo hacemos o lo hacemos mal, sabiendo que
está mal hecho. Esa deshonestidad básica es la queja. Al mismo tiempo, podemos
decir que no necesariamente somos todos deshonestos, pero estamos en esta
deshonestidad básica, en la cual no cumplimos los compromisos sociales”.
A su juicio, uno de los problemas tienen que ver con el
concepto del “costo” que implica realizar los cambios.
“Cuánto cuesta arreglar una avenida para que no se provoquen
inundaciones, por ejemplo. Alguien podría decir cuesta mucho, y cuando alguien
dice eso, es porque en el fondo no quiere una solución, y no la quiere porque
cuesta mucho. En el fondo, ese alguien no quiere poner la energía, la
dedicación y los recursos, porque toda acción humana requiere energía”, dijo.
Y ahondó: “cualquier cosa requiere energía. Entendiendo el
dinero como energía, la voluntad de acción como energía, la disposición
corporal para actuar como energía. Todo es acción. Querer hacer. Entonces, cada
vez que se habla de un tema político, se habla del querer hacer. Ese es el
tema, ya que cuando se plantea esto, aparece un trasfondo desde donde uno va a
escoger. Cuánto va a costar, qué va a pasar etc., y no nos hacemos cargo de
eso”.
“Cuando uno habla de costo, habla de una cosa negativa. Pero
si uno lo pudiese poner de otra manera, por ejemplo, pongamos energía, necesito
voluntad. Eso es completamente distinto a la expresión costo. Entonces, si
logramos hacer eso, y si logramos conversar sobre la naturaleza de lo que se
quiere hacer, entonces, podemos actuar. Pero si lo miramos en términos de
costos, ventajas o desventajas, según el costo, entonces, no lo vamos a hacer
nunca”, agregó.
Desigualdad y diferencias ilegítimas
Maturana también se refirió al tema de la desigualdad,
señalando que cuando es económica requiere ser corregida dada su ilegitimidad.
“Hay diferencias que son legítimas y que son respetables.
Pero también hay diferencias que no son respetables. Somos distintos, pero hay
momentos en que esas diferencias las tratamos como motivo de discriminación, y
en ese momento ya no son legítimas. La discriminación nunca es legítima,
siempre se sostiene en una teoría que niega al otro. Entonces, no se trata de
hacer igualdad, porque no somos todos iguales. Pero sí lograr una coherencia en
la convivencia, en la cual nos respetemos mutuamente, y sintamos que las
diferencias ilegítimas las corregimos, como la desigualdades económicas que son
ilegítimas, que son gigantescas, deben ser corregidas”, dijo.
Y ejemplificó: “Supongamos que hay datos económicos que nos
dicen que estamos muy bien, pero qué pasa si tomamamos al economista y lo
trasladamos a una población ‘callampa’, y al trabajador humilde lo trasladamos
al lugar de residencia del economista por un período de tres meses. Ahi se
verán las diferencias, ahí uno se podrá dar cuenta que hay cosas ilegítimas. La
pobreza es ilegítima, la miseria es absolutamente ilegítima. Por eso, cuando
alguien es más pobre, hay alguien que se hace más rico”
Y remató señalando que “ahí hay una ilegitimidad. Está bien
que existan diferencias, pero es un tema ético. Se trata de analizar cuál es la
dinámica que conserva o justifica las diferencias que pasan a ser ilegítimas”.
Tomado de el mostrador de chile por sugerencia de boletín gal

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