Los mequetrefes del ambiente
Por Caio Scavone
Una de las tantas
preocupaciones de la humanidad es la conservación del agua, tanto en versión
tomable como también las consecuencias del desbordamiento de los cauces
hídricos. El calentamiento global, conocido también como el efecto invernadero,
hace que hasta los mares estén –como los productos de la canasta familiar y la
inseguridad en el Paraguay– en constante aumento.
El cambio
climático es muy similar a los cambios climatéricos. Animosas tormentas y
sequías prolongadas se suceden sin ningún orden preestablecido. Los cambalaches
meteorológicos acontecen con frecuencia y hasta provoca que el pronosticador
del tiempo se convierta, como aquel expresidente, en ijapu, ijapu…
Somos los
paraguayos protagonistas del cambio de nuestro clima como consecuencia de
nuestros desbordes. Ya no respetamos las plantas ni de los pies. Con fines
económicos hemos llegado casi al fin de los bosques y seguimos deforestando sin
piedad y sin darnos cuenta de lo que hoy es comida será hambre para el mañana.
Y mañana es hoy.
Se contamina el
aire, el suelo y el agua. Los tres recursos fundamentales para la vida humana,
animal y vegetal. No debe haber leyes más lindas y románticas que las dedicadas
a preservar el ambiente paraguayo y no debe haber ambiente peor manejado que el
de un paraguayo por no cumplir nunca con las leyes ambientalistas.
Hace pocos años
el Paraguay era asiento en donde se reclinaba gran parte del Bosque Atlántico
Alto Paraná, conocido como el BAAPA. Teníamos unas casi 12 millones de
hectáreas de bosques continuos y hoy solo restan algunas formaciones boscosas
raleadas que increíblemente solo sirven de hábitat al EPP.
Desaparecieron
aves como el gua’a hovy, el pájaro campana, el águila harpía y otros animales
como el yacaré overo, el jaguarete y otros felinos menores, el ciervo de los
pantanos, el oso hormiguero, el tatú carreta y otros “bichos” que dependen del
monte nativo. Los arroyos y cursos de agua están colmatados y contaminados.
Últimamente hasta el Lago Azul cambió de rumbo y de color. Todo como
consecuencia de incumplir con las leyes ambientales, la basura y de la intensa
deforestación que debe ser “cero”.
¿Y por qué existe
tanta deforestación en el Paraguay? Porque existen leyes que jamás se cumplen,
porque tenemos instituciones públicas superpuestas en materia de roles, porque
hay paraguayos que solo quieren bosques para extraer toda la madera y luego
vender o cultivar una hectárea de mandioca, maíz y poroto, porque nunca se hizo
un ordenamiento territorial en forma, porque jamás hubo castigo, porque somos
inconscientes y porque existe una Seam que no sirve para nada, fiscales
ambientales coimeros, Policía corrupta, gobernadores sinvergüenzas, intendentes
despreocupados, la Comisión Nacional de Defensa de los Recursos Naturales
(Conaderna) que solo tiene muchos recursos y no defiende nada y el Infona que
tiene menos recursos que la defensa de mi querido Kelito. Y para parecerle a
los liberales de ahora –amén de inútiles– solo falta que estas instituciones se
peleen entre ellos.
El proyecto “A
Todo Pulmón-Paraguay Respira” (ATP) liderado por Humberto Rubín, es un ejemplo
para todo el mundo pero como lo dijo el mismo Humberto: “actuamos como boludos
entregando especies arbóreas nativas para que unos cuantos sinvergüenzas sigan
deforestando”. El enorme esfuerzo de ATP es una gran bocanada de aire puro para
este país que necesita de varios balones de oxígeno. Estamos cortos de tiempo y
no podemos seguir gastando para entregar CO2 a nuestros hijos.
Con los
mequetrefes ambientalistas de este gobierno ya no hay nada que hacer. Se viene
otro que esperemos sea con nuevo rumbo ambiental y sepa de la existencia de
ATP, de la WWF, de Guyra Paraguay, de la Policía Forestal y de otra gente que
aspira un país más tonificado y sueña respirar por un Paraguay más
reconfortado.
Tomado de abc de Paraguay
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