La londra, la nutria
más grande del mundo. - Archivo Periodista Invitado
Elisabeth Leciak y Verónica Zambrana
La londra (Pteronura brasiliensis), es la nutria más grande
del mundo, puede medir hasta dos metros desde la punta de la nariz hasta la
cola y pesar hasta 32 kilos. Es también uno de los mamíferos más amenazados en
América del Sur, por ello es una especie “En peligro de extinción”. Gigante de
los ríos, la londra se ha convertido en los últimos años en una de las
atracciones más populares de la vida silvestre.
Especie carismática y social
Su comportamiento diurno, su carisma y el reto de su
conservación hacen del animal en emblema de muchos emprendimientos turísticos y
programas para la conservación de la Amazonia.
La londra es un animal semi-acuático, muy social que vive en
grupos de cinco hasta 10 individuos. La parte dorsal de su piel es de color
marrón intenso y cada individuo tiene una mancha blanca en la garganta con un
diseño único que hace que cada londra se puede diferenciar de la otra.
La londra es un gran carnívoro, que consume mayormente
peces, pequeños mamíferos y anfibios. Es uno de los grandes predadores de los
bosques tropicales. Habita en diferentes tipos de sistemas acuáticos, como
ríos, arroyos, bahías, pantanos y lagunas. En Bolivia, la londra se encuentra
en la cuenca del río Iténez, de los ríos Madre de Dios y Beni y en el pantanal
boliviano.
En peligro de extinción
En los años 1970, la especie ha llegado casi al borde de la
extinción y es considerada hoy en día como una especie “En Peligro de
Extinción” a nivel de Sudamérica y en Bolivia. Sigue siendo una especie rara en
Bolivia y la cuenca del río Iténez ha sido señalada como el principal bastión
para las poblaciones de londras, lo que confiere al lugar un alto grado de
importancia para asegurar la conservación de la especie a nivel mundial. Los
datos colectados por diversos investigadores a lo largo del país sugieren una
recuperación relativamente exitosa de las poblaciones de londra en comparación
con otros países, especialmente para el caso de la cuenca del Iténez.
Sin embargo, este proceso de recuperación se da muy
lentamente para un animal de estas proporciones y recae principalmente en el
compromiso de preservar y mantener la calidad de los ecosistemas acuáticos en
el país y en el mundo.
Además de la londra, la cuenca del Iténez alberga muchas
especies emblemáticas de gran importancia para la conservación de los
ecosistemas acuáticos, tales como el bufeo boliviano, el caimán negro, la
tataruga o el pacú.
El río Iténez, un paraíso para la londra
La cuenca del río Iténez, compartida entre Bolivia y Brasil,
representa una de las regiones más ricas y diversificadas de toda la Amazonia.
Por su posición geográfica, recibe tanto las influencias del escudo brasilero
como de las llanuras del Beni (Bolivia), lo que genera una elevada
heterogeneidad de hábitat y una fauna acuática peculiar. Entre otras especies,
se encuentra la londra o nutria gigante, uno de los animales emblemáticos de la
cuenca.
Especie altamente carismática, estrella del ecoturismo
amazónico, la londra ha encontrado un refugio en el Iténez. En el siglo XX, la
nutria gigante fue severamente cazada por su piel y pasó a ser la tercera
especie carnívora más explotada por el comercio de pieles. En esta época, la
población de londras sufrió un verdadero desplome. En 1973, la especie fue
inscrita en el Convenio Internacional sobre el Tráfico de Especies Animales
Salvajes (Cites) y, finalmente, protegida en 2002.
“En 1998, había solo cinco registros de londra en todo
Bolivia, la especie casi había desaparecido de nuestro país. Cuando fuimos a
estudiar las londras en el parque Kempff en el Iténez, constatamos que las
poblaciones se habían mantenido en el lugar y que se recuperaron muy fuerte
allá” explica Paul Van Damme, director del Instituto de Investigaciones Aplicadas
de los Recursos del Agua - Faunagua y co-editor del libro “Aguas del Iténez o
Guaporé”.
En el río San Martín, afluente del Iténez, los científicos
observaron que, entre 2004 y 2007, el número de londras aumentó de 34 a 55
individuos. “La cuenca del Iténez es el hábitat ideal para la londra, con aguas
claras y muchos peces. El Iténez, con el parque nacional Noel Kempff, es el
bastión más grande de toda la Amazonia para las londras”, señala Van Damme.
Nuevas amenazas
Si bien ahora la caza de la londra está prohibida, aparecen
nuevas amenazas para este gracioso animal, como la degradación del ambiente
acuático. “La parte boliviana está conservada, pero la parte brasilera de la
cuenca, no”, dice Carolina Doria, coordinadora del laboratorio de pesquerías de
la universidad de Rodonia en Brasil, co-editora del libro, “y lo que ocurre en
Brasil influye el lado boliviano” precisa. “Es por eso que tenemos que trabajar
junto con los bolivianos. Tenemos que considerar las cuencas como un todo, no
hay fronteras para los animales, los peces o los contaminantes. En los ríos, no
hay fronteras para los impactos humanos”, explica Doria.
Últimamente, los científicos bolivianos y brasileros
encontraron nuevos motivos de buscar un acercamiento por el tema de las
represas. “Lo principal es entender los efectos de las represas, tanto del lado
brasilero como boliviano, y proponer acciones de mitigación de los impactos”,
explica Gislene Torrente, bióloga brasilera presente en la presentación del
libro en Cochabamba. “Con las represas, Brasil y Bolivia se dan cuenta que
comparten los ríos, y se ve, por fin, la necesidad de una cooperación” añade
Paul Van Damme.
Publicación conjunta entre Brasil y Bolivia
El libro “Aguas del Iténez o Guaporé”, publicado por
Editorial Inia en Cochabamba, describe una de las cuencas más ricas de Bolivia,
refugio de la londra. Los ríos no conocen fronteras y esta publicación,
conjunta entre Bolivia y Brasil, muestra que la consolidación de las relaciones
científicas con países vecinos puede ser de un gran aporte para la conservación
de los recursos naturales.
El libro contiene un resumen del conocimiento generado en
los últimos 10 años. Se presenta una descripción del medio físico y de la
biodiversidad de la cuenca, con énfasis en algas, peces, reptiles y mamíferos,
realizada por los investigadores de la Unidad de Limnología y Recursos
Acuáticos (ULRA) de la Universidad Mayor de San Simón y del Instituto de
Investigaciones Aplicadas de los Recursos del Agua - Faunagua. Las poblaciones
ribereñas también son tomadas en cuenta en una serie de capítulos que tratan
sobre el manejo de los recursos acuáticos y con la participación de
investigadores franceses del Instituto de Investigación para el Desarrollo
(IRD) que presentan resultados relevantes sobre la situación del mercurio y sus
efectos en las poblaciones locales.
Editorial Inia
La Editorial Inia, una casa editora especializada en temas
científicos, publicó “Aguas del Itenez o Guaporé”, material que demuestra el
aporte de colaboraciones transnacionales. El 14 de mayo, los editores
brasileros y bolivianos, presentaron el libro en la Universidad Mayor de San
Simón, en Cochabamba.
Cuenca del Iténez un "hotspot" de
biodiversidad
En la zona fronterizada de Bolivia y Brasil, la cuenca del
río Iténez es un corredor natural de vital importancia para garantizar la
conectividad entre las áreas protegidas en territorio boliviano y brasileño.
Alberga una alta diversidad biológica. Es un "hotspot" (punto
caliente) de biodiveresidad.
Se encuentran en la cuenca del Iténez, más de 550 especies
de peces con una especia característica de las aguas claras del río Iténez, el
Tucunaré (Cichla pleizona) y tres especies inscritas en el libro rojo de la
fauna silvestre de Bolivia por su alta vulnerabilidad: el Pacú (Colossoma
macropomum), el dorado (Brachyplatystoma rousseauxii), y el pez sanguijuela
(Phreatobius sanguijuela).
Las poblaciones de mamíferos acuáticos y de reptiles que se
encuentran en la cuenca, como el bufeo boliviano –endémico-, (Inia
boliviensis), la londra (Ptenorura brasiliensis), el lobito (londra
longicaudis) y el caimán negro (Melanosuchus niger), tienen también un alto
valor para la conservación.
Tomado de los tiempos de Bolivia

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