El sol da la hora en Sestao
Un profesor de matemáticas del instituto Ángela Figuera ha
diseñado con sus alumnos el único reloj solar con manecillas
Todo empezó como un
hobby que compartía con un grupo de alumnos. Al llegar a Sestao en 1981 el
curioso y científico Esteban comenzó a impartir nociones de astronomía fuera de
las horas lectivas, «de forma totalmente desinteresada», apunta. Así conseguía,
de paso, introducir a los jóvenes en una materia tan abstracta, imprescindible
a la hora de estudiar el cielo.
Locos por la
astronomía
De forma natural la observación de planetas, estrellas y
meteoros le condujo a los relojes de sol. «Es una manera de que los alumnos
dediquen un montón de horas a investigar y aporta recursos didácticos»,
asegura. Para 1990 ya había introducido la astronomía en el instituto como
materia optativa y diseñado con sus alumnos los primeros relojes de sol, desde
los más sencillos, los que se pueden hacer mediante papiroflexia sobre un eje
horizontal o clavando una barra en el suelo, hasta los más complejos. Y
comenzaron los retos.
En el año 2000 se les
ocurrió intentar construir un reloj de sol digital. La idea era que el aparato
funcionara bajo los mismos principios que el resto, pero que en el momento de
indicar la hora lo que se proyectara fuera la sombra de un número. Para eso
idearon un sistema de filtrado de los rayos de sol mediante trigonometría y
construyeron plantillas para cada hora a fin de que el sol proyectara los
guarismos. El siguiente paso fue el reloj solar con manecillas.
Tomado de el correo de país vasco

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