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la fotografia es de la Paz Bolivia 2017 , autor luis pedro mujica

sábado, 8 de octubre de 2016

BANCO2 NO APOYA BOSQUES

BanCO2 le aporta a la alcancía de los bosques
El paisaje en la vereda La Habana, de San Luis, Antioquia, uno de los sitios donde la estrategia BanCO2, a través de Cornare, aporta para la conservación del bosque. FOTO esteban vanegas
El paisaje en la vereda La Habana, de San Luis, Antioquia, uno de los sitios donde la estrategia BanCO2, a través de Cornare, aporta para la conservación del bosque. 
La estrategia BanCO2, de pago por servicios ambientales, apunta a garantizar la conservación del bosque asegurando la subsistencia de las familias asentadas en cuencas abastecedoras.
Las comunidades en zonas rurales tienen una alcancía en los bosques. Igual que en las ciudades hay quienes rompen el marranito cuando más lo necesitan, en el campo algunos sacan de la madera su sustento cuando no hay más. BanCO2 es una estrategia de pago por servicios ambientales, que busca que los campesinos no tengan que talar. Tan solo en el Oriente de Antioquia, donde nació, ya hay más de 500 familias que tienen oficio en el cuidado del bosque.
Al programa ya se han vinculado 27 de las 33 Corporaciones Autónomas Regionales del país. De ellas, 20 que ya tienen grupos familiares inscritos, y hoy son más de 1.000 familias beneficiadas con recursos cercanos a los 10.000 millones de pesos.
“Aquí son familias campesinas los mayores aserradores y eso nos ha permitido que hoy estemos llegando a 7.000 hectáreas en conservación, solamente en el Oriente antioqueño. En la jurisdicción vamos a terminar este año con 750 a 800 familias, hoy estamos en 500 o 520”, asegura Carlos Mario Zuluaga, el director de Cornare. Destaca que cada vez hay más conciencia entre los campesinos, la comunidad y las empresas en cuanto a la necesidad de conservar las cuencas hídricas.
De las cifras nacionales subraya que ya hay 13.000 hectáreas en conservación mediante la estrategia de pago por servicios ambientales de BanCO2 y una alianza con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo —Pnud— apunta a proteger otras 17.000 hectáreas de bosque tropical seco. Unas 120 empresas se han vinculado a la iniciativa.
“Recientemente logramos incorporar 23 empresas del sector floricultor, vamos a empezar a incorporar empresas del sector avícola y de la construcción que han entendido que la responsabilidad ambiental tiene que partir de la equidad y la justicia con las comunidades rurales que conservan y protegen los recursos naturales”, apunta.
En cuentas del director de Cornare, de 800 hectáreas deforestadas en un año en el Oriente antioqueño según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia —Ideam—, cerca de 350 tienen que ver con la temporada seca. “Pasamos de más de 2.000 hectáreas deforestadas al año, a cerca de 500. Eso quiere decir que vamos con esta estrategia quebrándole el espinazo a los problemas de deforestación”, señala. Casi en su totalidad, atribuye la deforestación que no se puede asociar al régimen de lluvias a las necesidades económicas de las familias. Asegura que son muy pocos los casos en los que la tala va para grandes distribuidores o mafias de la madera.
Agrega que en la compra de predios para conservación por parte del Estado también se ha generado un “desplazamiento técnico”. “Cuando usted le compra a un campesino una microcuenca en función del medio ambiente —que por desgracia esas cuencas cuando están en estado de conservación pierden valor económico— estamos desplazando a la gente. La gente a la que se le compran 15 hectáreas para proteger, se va para las ciudades”.
Aportar para cuidar
El Grupo Epm está comprometido con BanCO2 desde hace cuatro años. Su aporte a la estrategia viene de sus iniciativas de carácter voluntario, como responsabilidad social, y recientemente de las obligaciones de licencias ambientales de las líneas de transmisión de energía en el Oriente de Antioquia.
“La primera cifra que tenemos es de 108 familias beneficiadas, con una inversión cercana a los 1.200 millones de pesos”, revela Carlos Mario Méndez, gerente ambiental y social de Proyectos e Infraestructura de Epm.
“Acabamos de firmar un convenio con Cornare por 533 millones de pesos y para el 2017 tenemos dos líneas más que vamos a incluir, por valor de 1.180 millones”. Así prometen abarcar alrededor de 100 familias más comunidades rurales de La Ceja, Sonsón, El Carmen de Viboral y Abejorral —los municipios que atraviesan las nuevas líneas—, con una inversión adicional de 1.700 millones de pesos”, apunta.
“BanCO2 es una buena estrategia de trabajar las necesidades y el querer de una empresa como esta, de conservar el recurso hídrico, pero también las necesidades de la región, de gente en unos niveles de pobreza muy altos y que tienen zonas relativamente protegidas”, explica Méndez.
El funcionario agrega: “Si uno da un aporte o enlaza ese pago por servicios ambientales —que es la esencia de BanCO2— esas personas no serían tensionantes hacia esa zonas que tienen en conservación. Su nivel de pobreza los lleva a utilizar el bosque. Pero si, en cambio, se les da un incentivo para conservación, ellos pueden vivir de ahí y muchos de ellos emplean proyectos productivos conexos a su zona de conservación”
DEFORESTACIÓN BAJA PERO NO PARA
Un total de 124.035 hectáreas se deforestaron en Colombia en 2015, según el Ideam, que reveló el pasado 12 de septiembre los resultados más recientes del monitoreo de la deforestación. En Caquetá, Antioquia, Meta, Guaviare y Putumayo se concentra el 60 %. La afectación en la Amazonía representa el 46 % y la región Andina, el 24 % por ciento. Aunque la tasa de deforestación se redujo un 12 % en comparación con 2014, se siguen perdiendo extensas áreas de bosques. “El tema de la deforestación lo seguimos perdiendo: estamos en 120.000 hectáreas, pero las estadísticas solamente hablan de minería ilegal, expansión de la fronteras agrícola y pecuaria, pero no de cuántas hectáreas se deforestan en Colombia por necesidad de subistencia”, señala el director de Cornare, Carlos Mario Zuluaga.
BANCO2 PERMITE PENSAR EN EL FUTURO

JOSÉ FERNANDO LOAIZA BRAN Contador de historias refugiado en el periodismo. Familiar, ávido de explicaciones y apasionado por la vida, porque no se pierda toda en lo accesorio. Redactor Área Metro. TOMADO DE EL COLOMBIANO 

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