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fotografía del sur de Concordia ER Argentina , autor luis pedro mujica

lunes, 17 de octubre de 2016

ÚNICA URGENCIA , ENFRENTAR LA POBREZA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO

 Urge un giro para enfrentar la pobreza y el cambio climático
Con ocasión de la Jornada Mundial de la Alimentación, que este año tiene por tema "El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también", el papa Francisco envió un mensaje al director general de la Organización de las Naciones Unidas por la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva.
El mensaje del pontífice fue leído por monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la Santa Sede ante la FAO, durante el acto inaugural por la Jornada Mundial de la Alimentación que se realizó en la sede de la FAO en Roma.
El Papa expresó que el hecho de que la FAO haya elegido este tema lleva a considerar "la dificultad añadida que supone para la lucha contra el hambre la presencia de un fenómeno complejo como el del cambio climático".
Asimismo, manifestó que esta situación obliga a cuestionarse sobre la responsabilidad individual y colectiva, "sin recurrir a los fáciles sofismas que se esconden tras los datos estadísticos o las previsiones contradictorias".
"No se trata de abandonar el dato científico sino de ir más allá de la simple lectura del fenómeno o de la enumeración de sus múltiples efectos", advirtió.
Al reflexionar sobre las causas de los cambios que están ocurriendo, el Papa subrayó que los diferentes efectos negativos sobre el clima "tienen su origen en la conducta diaria de personas, comunidades, pueblos y Estados".
"Si somos conscientes de esto no bastará la simple valoración en términos éticos y morales. De este modo, el Santo Padre reconoce que es necesario intervenir políticamente y tomar las decisiones necesarias, disuadir o fomentar conductas y estilos de vida que beneficien a las nuevas y a las futuras generaciones", precisó.
Asimismo, explicó que las instituciones tienen un papel esencial, ya que las acciones individuales "sólo son eficaces si se integran en una red compuesta de personas, entidades públicas y privadas, estructuras nacionales e internacionales".
Francisco sostuvo que todas las personas que trabajan o viven en el campo experimentan que, si el clima cambia, también sus vidas cambian, por lo que alertó que "su diario acontecer se ve afectado por situaciones difíciles, a veces dramáticas", "el futuro es cada vez más incierto" y "así se abre camino la idea de abandonar casas y afectos".
Prevalece "una sensación de abandono", "de sentirse olvidados por las instituciones", "privados de la ayuda que puede aportar la técnica", como de la "justa consideración por parte de todos los que nos beneficiamos de su trabajo", agregó.
El Papa observó que obtener una calidad que da excelentes resultados en el laboratorio "puede ser ventajoso para algunos, pero puede tener efectos desastrosos para otros", e indicó que el principio de precaución no es suficiente, "porque muy a menudo se limita a impedir que se haga algo", mientras que lo que se necesita es "actuar con equilibrio y honestidad".
En otro párrafo de su mensaje, Francisco pidió no olvidar que es el clima el que contribuye a que la movilidad humana sea imparable, y recordó que los datos más recientes muestran que cada vez son más los emigrantes climáticos. Asimismo, afirmó que "no basta impresionarse y conmoverse ante quien, en cualquier latitud, pide el pan de cada día". Es necesario decidirse y actuar.
Tras asegurar que los niveles de producción mundial son suficientes para garantizar la alimentación de todos, a condición de que haya una justa distribución, señaló que "todos estamos llamados a cooperar en este cambio de rumbo: los responsables políticos, los productores, los que trabajan en el campo, en la pesca y en los bosques, y todos los ciudadanos".
"La voluntad de actuar no puede depender de las ventajas que se puedan obtener, sino que es una exigencia que está unida a las necesidades que surgen en la vida de las personas y de toda la familia humana", añadió.

Por último, Francisco pidió que los objetivos recogidos en el Acuerdo de París no queden en "bellas palabras", sino que se concreten en "decisiones valientes" para que la solidaridad no sea solo una virtud, sino también "un modelo operativo en la economía, y que la fraternidad ya no sea una simple aspiración, sino un criterio de gobernabilidad nacional e internacional".  TOMADO DE ENVIO DE ASI SOMOS DE CORDOBA AR 

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