Los traían de Colombia con engaños
Dieciocho
personas de nacionalidad colombiana fueron rescatadas ayer en la provincia de
Santa Fe en el marco de un mega operativo contra la trata de personas para
fines de explotación laboral realizado en conjunto por la Afip y los
Ministerios de Justicia, Desarrollo Social y Seguridad de la Nación. Hubo 69
allanamientos simultáneos en todo el país, de los cuales se realizaron cuatro
en Rosario, donde encontraron a diez personas y otros cuatro en Santa Fe, donde
rescataron a ocho. Al cierre de esta edición, el Programa Nacional de Rescate y
Acompañamiento a las Víctimas de Trata de Personas, que dirige Zaida Gatti,
contabilizaba 85 víctimas en todo el país. Anoche se seguía trabajando en
algunas provincias.
Son inmigrantes
que llegaron país engañados por una red que les ofrecía cuantiosos ingresos
mensuales --unos 20 mil pesos-- y al llegar acá los sometía a condiciones muy
diferentes: debían confeccionar y vender canastos de cinta plásticos y muebles
de madera. En algunos casos, trabajaban en los dos roles. El vendedor sólo
cobraba la primera cuota de lo que vendía y luego, el dinero lo recogía un
"cobrador" que se investiga si formaba parte de la misma red. El
ingreso promedio era de 200 pesos semanales.
"Estas
personas venían de Colombia sin saber cuál era el país al que irían, y con una
promesa de pago que no se cumplía. Aunque alguien pueda pensar que existe una
incongruencia entre el trabajo de vendedor ambulante y una situación de trata.
Estaban cautivas psicológicamente, porque son personas que está alejada de su
país, sin plata para volver, y esperanzada con cobrar un dinero que creemos
jamás les pagarían, para volver a su casa", expresó Zaida Gatti, directora
del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Víctimas que depende
del Ministerio de Justicia de la Nación.
La investigación
comenzó a partir de la denuncia de una víctima de nacionalidad colombiana.
Había llegado al país con la promesa de un trabajo y terminó en una fábrica de
canastos artesanales donde era explotada laboralmente. A partir de los dichos
de esta víctima que logró escapar, el fiscal federal cordobés Enrique José
Senestrari inició una investigación judicial y sumó a la denuncia la
información aportada por la delegación cordobesa de Migraciones. Desde allí le
habían informado que en 2012 ingresaron al país tres mil colombianos que
declararon como su actividad principal la de ser artesanos. Todos suministraban
como domicilio la misma dirección. Estos artesanos eran vistos en distintas
provincias, entre ellos Santa Fe.
TOMADO DEL PAGINA
12 DE ROSARIO AR
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