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fotografía del sur de Argentina , autor luis pedro mujica

domingo, 27 de noviembre de 2016

EN COLOMBIA TRIUNFO LA POLÍTICA Y PERDIÓ EL ODIO

Triunfó la política, perdió el odio por CARLOS ALBERTO GIRALDO MONSALVE
En septiembre de 2013, hace apenas tres años y dos meses, el máximo jefe de las Farc, Rodrigo Londoño Echeverri, antes “Timochenko”, escribía las siguientes líneas: “Santos, alucinado, confía en doblegarnos con gruñidos. Estamos muy viejos para eso”.
Un mes antes, Londoño le escribió al presidente otra carta de esas temerarias, como siempre lo hicieron las Farc, intitulada Cuando morimos descansamos. En ella advertía que las “amenazas de muerte y las órdenes de ejecución sin ninguna clase de juicio no sirven para intimidarnos”.
En abril de 2010, las Farc, tras varias ofertas secretas de diálogo del gobierno Uribe, advirtieron que no dialogarían fuera del país. Pero, “en el fin del fin”, se sentaron en Cuba durante cuatro años y suscribieron la paz en Cartagena y la reafirmaron en Bogotá.
Hay que ser miope y necio y obtuso para no dimensionar, hoy, las consecuencias más positivas que negativas de que las Farc terminen su conflicto con el Estado. Y, aunque a los del No les sigan faltando 99 centavos para el peso -con el que puedan comprar otros tantos años de soldados, policías, guerrilleros y civiles muertos-, la realidad real es que la confrontación con aquella guerrilla que causó muchísimo daño y dolor a Colombia ya finalizó.
Este es un país de amnesias: cuando las conversaciones comenzaron en La Habana, nadie creía que las partes alcanzarían un final con resoluciones irreversibles. Las Farc reiteraron su decisión de dejar las armas durante este mes y medio de incertidumbre. No reversaron. No echaron mano de la excusa que les sirvió la derrota del Sí en el plebiscito. Era la salida más fácil, si no tuviesen interés cierto de renunciar a 52 años de una guerra irregular en la que, apegadas a la realidad militar, aún no habían sido totalmente vencidas.
La resistencia de algunos sectores a las posibilidades de construir un país en paz, le da razón a una frase que circuló esta semana en las redes sociales, según la cual algunos del NO querían el NUNCA.
Pero se impuso la negociación política, con todo y sus imperfecciones. Quedan los resquicios para que quienes deseen seguir anclados en la violencia disparen desde la oscuridad y prefieran resucitar ese tiempo de odios que ahora se conjuga en pasado. Se abre una perspectiva, un horizonte mucho más enriquecedor para quienes aspiran a la reconciliación y la tolerancia.

Para qué más presidentes que reciban cartas así: “se ufana de haber derramado nuestra sangre como nadie en los últimos cincuenta años y exhibe en cada mano la cabeza de un miembro del Secretariado”. Para qué unas Farc empeñadas en arrancársela a él . tomado de el colombiano 

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