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fotografía del sur de Concordia ER Argentina , autor luis pedro mujica

miércoles, 2 de agosto de 2017

RECICLANDO BASURA EN CIUDAD DE BUENOS AIRES

 Por día, casi 300 toneladas de material listo para reciclar se vuelcan en la basura
Representan el 8% del total; pese a la obligación de separar los residuos, los porteños aún mezclan los distintos tipos; faltan contenedores para desechos secos y mejorar el vínculo entre los vecinos y las cooperativas de cartoneros
Javier Drovetto Por día, casi 300 toneladas de material listo para reciclar se vuelcan en la basura. Foto: Archivo
Hay basura que ya no debe ser considerada basura: papeles y cartones que se venden a $ 2,60 el kilo, botellas plásticas que cotizan arriba de los $ 5 el kilo y vidrios y metales que tienen compradores asegurados. Sin embargo, en la ciudad de Buenos Aires 297,5 toneladas diarias de estos materiales terminan en contenedores de residuos que tienen como destino final el relleno sanitario de José León Suárez, en el que la ciudad entierra volúmenes de desechos por encima de lo que establece la ley.
El detalle de los residuos reciclables que aún se descartan fue elaborado por el Instituto de Ingeniería Sanitaria de la UBA y la Ceamse. Si bien en los últimos cuatro años aumentó el volumen de basura domiciliaria que se reutiliza, existe un desperdicio que permitiría que la tasa de reciclaje que alcanza la ciudad, del 26%, escale al 33%. Hoy, de las 4200 toneladas diarias de desechos domiciliarios se recuperan 1100, entre la recolección que hacen las cooperativas de cartoneros, las alternativas que generó el gobierno porteño para que los vecinos tiren los reciclables y el aprovechamiento que se hace en el mismo relleno sanitario.
El informe discrimina, barrio por barrio, las toneladas de materiales "esencialmente" reciclables que llegan a la Ceamse. Es decir, papeles, cartones, plásticos, vidrios y metales que están limpios, secos y tienen un tamaño de más de seis centímetros, por lo que es razonable y factible su separación. Y determina que los cinco barrios que más productos de esa categoría desechan son Palermo (30 toneladas), Recoleta (26,6 t), Caballito (23 t), Belgrano (casi 20) y Flores (19,5). Aunque la relación entre reciclables y la basura total que genera cada barrio no difiere demasiado: un promedio del 7,9% (297,5 de 3779,5), con un máximo del 8,5% en Palermo y un mínimo del 6% en Nueva Pompeya.
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"Estudiamos la basura que los camiones recolectan en los contenedores para residuos húmedos", explicó Marcela De Luca, coordinadora por parte de la UBA del estudio, que simultáneamente destaca que el porcentaje de material "potencialmente" reciclable "presenta una tendencia a disminuir debido a las actividades de los recuperadores urbanos", ya que se pasó del máximo histórico del 24,6% en 2001 al 16,4% actual. La diferencia entre ese 16,4% de material "potencialmente" reciclable que se mezcla hoy con la basura y el 7,9% de material "esencialmente" reciclable surge porque entre los potencialmente reciclables se contabilizan todos los papeles, cartones, vidrios, plásticos y metales, incluidos los que están sucios, húmedos o en trozos pequeños. En cambio, los esencialmente reciclables, medidos por primera vez en el informe, son aquellos que por su calidad y conservación se pueden vender prácticamente sin tratamiento.
Las razones por las que terminan en la basura son varias. Hay vecinos que desconocen o desatienden la obligación de clasificar los desechos. También hay porteros que, pese a que los vecinos clasifican los residuos, tiran todas las bolsas juntas porque no tienen una campana verde cerca o porque las cooperativas, que están encargadas de recolectar los reciclables en zonas sin contenedores especiales, no logran cumplir su ruta de recolección. Algunas ONG, como Greenpeace, apuntan al gobierno porteño por no garantizar una infraestructura acorde con los volúmenes de reciclables que producen los ciudadanos.
"Todavía no funciona a pleno la relación entre edificios y grandes generadores de basura con las cooperativas -reconoció Alejandro Pérez, presidente de la comuna 14 (Palermo)-. Falla la comunicación o la cooperativa no llega a cumplir con la logística." Desde el sindicato de encargados de edificios, en tanto, pidieron mayor presencia de la Ciudad como garante del proceso: "El Estado tendría que ser el articulador entre las cooperativas y los encargados, que hoy en forma individual se tienen que poner de acuerdo", pidió el secretario general de Suterh, Víctor Santa María. Además, remarcó la escala de ese acuerdo: "En toda la ciudad hay 37.000 edificios y 50.000 encargados".
Infraestructura
En la Capital, 12 cooperativas tienen a su cargo la recolección domiciliaria de los reciclables. Emplean a unas 5500 personas, a las que la Ciudad les paga un sueldo básico de $ 9100, según detallaron fuentes oficiales, a lo que luego se le suma la rentabilidad que distribuye cada cooperativa. "Hacemos lo que podemos, pero no logramos cumplir todos los servicios", expuso Cristina Lescano, presidenta de la cooperativa El Ceibo, que tiene ruta de recolección en Palermo, Recoleta y Puerto Madero. Suman 300 empleados, tres camiones cedidos por el gobierno porteño y ocho propios, algo que, aseguraron, no les alcanza. "Necesitamos más infraestructura", pidió Lescano.
Por día, y más allá de las limitaciones, las cooperativas recuperan 227 toneladas. En paralelo, en 2600 campanas verdes ubicadas en la vía pública se rescatan 20 toneladas diarias de reciclables. Otras 5,8 toneladas son recuperadas en los 111 puntos verdes de almacenamiento o compactación de reciclables distribuidos en plazas, clubes y calles. Los grandes generadores de basura, como restaurantes, hoteles, hospitales y escuelas, separan otras 160 toneladas por día. A ese total de 413 toneladas recuperadas, hay que sumarle las 700 toneladas que la Ceamse reutiliza a partir de distintos tipos de residuos (incluidos áridos y orgánicos) para estabilizar la playa de descarga por la que circulan los camiones que depositan la basura en los rellenos sanitarios y como cobertura primaria del relleno; previamente, pasan por una planta de tratamiento que se inauguró en 2013. Expertos cuestionan considerar a estas últimas como basura recuperada.
En el Ministerio de Ambiente porteño son optimistas sobre el avance de las políticas de reciclaje. "Estamos en buenos niveles de participación", opinó el ministro Eduardo Macchiavelli, quien admitió que hay sectores que aún desconocen cómo se debe clasificar la basura y la falta de "un control social que haga que el plan sea sustentable en el tiempo". El funcionario negó que hubiese "problemas sistemáticos" para que las cooperativas cumplan con su trabajo, pero asumió que hay "cuellos de botella" vinculados al "día a día".
No obstante, los dispositivos para dejar o acercar reciclables no parecen dar abasto. En el ministerio aseguraron que seguirán diversificando las alternativas para que los vecinos tengan opciones para descartar los materiales reutilizables, aunque manteniendo el rol protagónico de las cooperativas. Y anunciaron que el objetivo es "llegar a fin de año con 3700 campanas verdes en la calle", 1100 más que hoy. La ampliación de esa red es precisamente lo que piden varias ONG, ya que la relación de sitios donde tirar los reciclables es baja con respecto a los 28.000 contenedores para residuos húmedos. "La base para que se logre una buena recuperación de reciclables es la separación en origen, y para lograrlo debe haber una doble contenerización, porque las cooperativas no dan abasto. El gobierno de la ciudad no puede desentenderse", expuso el director de Comunicación de Greenpeace, Hernán Nadal.
La obligación de separar los reciclables fue instaurada por la ley denominada Basura Cero, sancionada en 2005 y reglamentada en 2007. Esa imposición a los porteños y al Estado como autoridad de promoción y garante del cumplimiento busca reducir paulatinamente la basura que finalmente se entierra, un proceso que la ciudad recorre, pero a un ritmo por debajo de lo que establece la norma. El año pasado, la Ceamse enterró 3000 toneladas diarias de basura de la Capital, un 26% menos que en 2004. Sin embargo, la ley establecía como meta enterrar un 50% menos y prevé que se alcance una reducción del 75% este año.

Tomado d e la nación de ar 

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