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fotografía del sur de Argentina , autor luis pedro mujica

jueves, 9 de marzo de 2017

¿CONTAMINA MÁS LA GASOLINA DE MEDELLÍN?

¿Contamina más la gasolina de Medellín?
1,3 millones de vehículos circulan diariamente por
el área metropolitana.
El Valle de Aburrá necesita combustibles limpios, pues sus condiciones topográficas y de contingencia ambiental exigen medidas especiales para diminuir la contaminación.
La actual contingencia ambiental que sufre el Valle de Aburrá revivió el debate sobre la calidad de los combustibles que se comercializan en el área metropolitana. El mismo alcalde Federico Gutiérrez le escribió al presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, para pedirle mejorar la calidad de la gasolina de 300 partes por millón de azufre (ppm) a 50 ppm y el diésel pasarlo de 50 ppm a 10 ppm.
Esos niveles que ya fueron implementados en muchos países del primer mundo, en Colombia son todavía tema de debate, pues no existen las refinerías para lograrlo, ni las leyes para hacerlo cumplir. En Estados Unidos y la Unión Europea, por ejemplo, la ley exige entre el 30 y 10 ppm para estos dos combustibles, mientras la Organización Mundial para la Salud (OMS) pide un máximo de 10 ppm. Sin embargo, Ecopetrol cumple con los mínimos nacionales que son 300 para gasolina y 50 para diésel.
Estos límites son establecidos por las resoluciones 1180 de 2006 para gasolina y 9 0963 de 2014 para el diésel, de los Ministerios de Ambiente y de Minas.
Fuente de emisión
El que más aporta en esta problemática de la calidad del aire son las fuentes móviles, es decir el parque automotor que transita por la región metropolitana, de acuerdo con el inventario de emisiones.
E 80 % del material particulado en el Valle de Aburrá es emitido por fuentes móviles, es decir camiones (36 %), volquetas (22 %), motos (23 %), buses (10 %) y autos (6 %), según el estudio de Clean Air Institute contratado por el Área Metropolitana en 2014.
“Independiente de cómo esté la normatividad, el llamado es a repensar la estrategia a la luz de nuestra región, pues somos los que estamos poniendo la salud de los habitantes en riesgo. Necesitamos combustibles con un contenido ultra bajo de azufre, menos de 10 ppm”, dice María del Pilar Restrepo, subdirectora Ambiental del Área Metropolitana del Valle de Aburrá.
Y ese cambio ya ha sido posible, en los años 90, en Medellín se comercializaba diésel de 4.500 ppm y fue por la presión ciudadana que se bajó al nivel actual de 50 ppm. “A raíz del pacto por la calidad del aire, Ecopetrol adelantó en 2 años un mejor suministro de calidad de combustible. Ahora le hacemos nuevamente el llamado para que revise esa calidad, teniendo en cuenta las condiciones topográficas, el Valle encerrado en montañas, la situación de contingencia atmosférica en épocas de transición de periodo seco a lluvioso, cuando es más difícil la liberación de contaminantes, y donde el 40% del parque automotor necesita una reconversión tecnológica”, argumenta Restrepo.
El Área Metropolitana viene haciendo ya una gestión con Ecopetrol para buscar ese mejoramiento de la calidad de los combustibles. “Esto hace parte de una estrategia ambiental integrada donde uno de los puntos fundamentales tiene que ver con esto, pero no es lo único”, reconoce Restrepo.
Hay otras estrategias que se tienen a corto y mediano plazo como los fondos de chatarrización, los incentivos para compra de vehículos con cero emisiones, los recursos para fomentar la movilidad eléctrica, las redes de ciclorruta y redes camineras, el incremento de espacio público verde y número de árboles por persona, el plan empresarial de movilidad sostenible y hasta peajes por congestión. “Son medidas de tipo estructural pero también que se pueden aplicar desde el ejercicio de la autoridad ambiental”, afirma Restrepo.
El llamado entonces del Área Metropolitana es el de trabajar juntos para buscar el mejoramiento de la calidad del aire, dice Restrepo. “Estamos haciendo el llamado a todos los actores. De hecho ya tenemos una interlocución directa con Ecopetrol y ellos están interesados en la problemática y revisando el tema directamente. La idea es poner el asunto sobre la mesa y entender que es una problemática creciente y no podemos quedarnos quietos frente a una realidad que nos apremia. Porque hay una correlación entre la calidad del aire y la salud de los habitantes”.
El problema de la salud
Según Carmen Elena Zapata Sánchez, jefe del laboratorio Calaire de la Universidad Nacional, gran parte del material particulado que respiramos son sulfatos que provienen del SO2 (dióxido de azufre) y SOx (óxidos de azufre) de la quema de gasolina y diésel, y que son los que más afectan la salud. “Todo ese material particulado es el que entra al pulmón, pasa al torrente sanguíneo y produce enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, además de las respiratorias”, dice Sánchez.
Según Zapata, el Ministerio de Salud y las Secretarías de Salud deberían efectuar presión y acompañar a la autoridad ambiental y a los alcaldes para mostrar la necesidad de reducir el contenido de azufre a 10 partes por millón en diésel y la gasolina a 50 o 100, mínimo.
“Se puede hacer gradual. En las grandes ciudades es donde es más necesario por la cantidad de población que hay. En ciudades de baja población, como las intermedias, no es tan exigente el contenido de azufre en los combustibles. Se puede vender allí de 300 y 50 ppm, pero en Bogotá y Medellín las más críticas en contaminación si se debería hacer algún programa especial”, aconseja Zapata.
Aunque resalta que estas medidas no pueden ser únicas y tienen que ir acompañadas del mantenimiento de vehículos, la obligatoriedad de tener el convertidor catalístico en los vehículos, así como más operatividad en las vías y control en los CDA.
“Hay una mala creencia en la gente y en los mecánicos de los talleres que le quitan el convertidor catalístico al vehículo que porque eso reduce potencia, especialmente a los taxis. Eso es mentiras. Lo que hace es ayudar a reducir gases y partículas. Además, casi el 50% de los vehículos que están circulando por las calles de Medellín no tienen certificado tecnicomecánico. También es falta de conciencia ciudadana de que yo debo tener el vehículo en perfecto estado”, afirma Zapata
Por último, la experta también dice que la presión ciudadana es necesaria y se hace porque la salud es un derecho fundamental como tener aire limpio y un ambiente sano. “Con esa presión se puede lograr, ya se logró una vez. Tenemos que sacrificar la parte económica para mejorar la calidad de vida y la salud. Y si sube el precio de la gasolina por estas medidas, pues eso nos ayudaría porque la gente dejaría muchas veces el carro en la casa y no lo utilizaría para hacer una vuelta de 3 cuadras”, concluye.
HACER CAMBIOS NO ES FÁCIL: MINMINAS
“Respecto al tema, es preciso indicar que el marco normativo actual, desarrollado en conjunto con el Ministerio de Ambiente, establece un limite máximo de contenido de azufre para la gasolina y el diésel (50 ppm para el diésel y 300 ppm para la gasolina).
De acuerdo con lo anterior, si bien la Alcaldía de Medellín le solicita a Ecopetrol que reduzca los contenidos de azufre en sus combustibles, llegar a los niveles propuestos de 50 ppm en gasolina y 10 ppm en diésel no es una tarea fácil. Por lo tanto, es necesario mencionar el histórico de acciones adelantadas para lograr los valores a la fecha vigentes.
Para el caso de la gasolina el contenido de azufre para el año 1990 era de 1000 ppm, luego de la entrada en vigencia de la Resolución 1180 de 2006, estos contenidos pasaron a 300 ppm desde el año 2010. Si bien este valor no se ha actualizado desde ese momento, esta labor debe realizarse soportada en estudios técnicos que valoren su viabilidad técnica, económica y ambiental.
En todo caso, los estudios que soporten esta decisión deberán tener en cuenta factores como la tecnología con la cual cuenta el país en términos de parque automotor y el abastecimiento de combustibles en el país, estableciendo el balance costo/beneficio de la decisión.
Respecto al diésel los cambios han sido más significativos, ya que para 1990 el contenido de azufre de este combustible era de 5000 ppm, pasando luego a 500 ppm en 2008 para finalmente llegar al valor actual de 50 ppm desde 2010, esto debido a las inversiones realizadas en la infraestructura de refinación de Ecopetrol.
De esta forma, es evidente que las acciones adelantadas frente al tema del diésel han sido más intensas alcanzando valores para este parámetro de calidad, comparables con estándares internacionales para combustibles de tecnología Euro IV. En este caso si bien el Ministerio de Minas y Energía ha venido adelantando diversos estudios desde 2014 para evaluar la conformidad en términos de calidad del diésel y sus mezclas con biocombustibles, este Ministerio y el Ministerio de Ambiente han determinado que el valor actual de contenido de azufre para el diésel no genera un impacto determinante en términos de calidad del aire, puesto que los esfuerzos se han concentrado en determinar un límite para el contenido de compuestos poliaromáticos de este combustible.
Finalmente, se debe destacar los política implementada por el Gobierno Nacional en materia de biocombustibles, los cuales presentan beneficios ambientales, en términos de emisiones, cuando son mezclados con los combustibles fósiles”.
SE VA HACER UN MONITOREO DE LA CALIDAD DE LOS COMBUSTIBLES: AMVA

SANTIAGO CÁRDENAS HERRERA Periodista de temas de actualidad en el área digital, comunicador social y periodista con estudios de maestría en Ciencias Sociales. TOMADO DE EL COLOMBIANO 

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