Sequía y 7 plagas
mermaron la producción cruceña en 24%
Economía
Afectación a los cultivos de maíz en el municipio de Cuatro
Cañadas en Santa Cruz. | APG
Gusano pegador de hoja, el principal enemigo de los pequeños
agricultores en Santa Cruz. | APG
Una máquina cosechadora de soya expulsa las semillas de la
planta a un camión para su traslado a una empresa industrializadora. | APG
Análisis en el CIAT en Santa Cruz. | APG
Karen Carrillo Santa Cruz | Desde hace cinco años, el gusano
pegador de hoja es el principal enemigo de Reynaldo Vera, un pequeño productor
de soya, quien tiene su terreno en la comunidad de Aguayo del Distrito 4 del
municipio de Fernández Alonso. Pese a sus esfuerzos, él no pudo exterminar la
plaga y este año perdió el 100 por ciento de sus cultivos que intentó salvar
usando, hasta en tres ocasiones, insecticidas en los que invirtió entre siete y
ocho dólares por hectárea, pero fracasó.
Una dura sequía y las plagas del gusano cogollero, gusano
pegador de hoja, ácaro, petita, roya, mosca blanca y la recientemente aparecida
plaga de langostas en Santa Cruz fueron las razones por las que la producción
agrícola en Santa Cruz se redujo en un 24 por ciento la pasada gestión.
Los más afectados fueron los pequeños agricultores que
representan el 80 por ciento de los que producen granos en este departamento,
que provee de alimentos al 70 por ciento del país, pero las grandes empresas
también perdieron. Por ejemplo, el ingenio azucarero de Guabirá molió 1.200.000
toneladas menos.
Otro de los municipios perjudicados, esta vez por la sequía,
fue Cuatro Cañadas. Gualberto Zurita sembró 120 hectáreas de maíz y perdió 100
de ellas, pese a haber invertido 500 dólares por hectárea de cultivo.
“Seguiremos cultivando porque no tenemos más que hacer y es nuestra única
fuente de los agricultores”, reconoce.
Además, Zurita cuenta que debe vivir con la preocupación de
una deuda de 40 mil dólares con las casas comerciales que arrastra desde hace
dos años y que no puede pagarla por la afectación en su producción.
La pérdida aproximada en este municipio es del 80 por ciento
en más de 30 mil hectáreas de diferentes cultivos de granos. “En la campaña de
invierno, todos los productores perdieron casi toda la producción, pero en la
de verano no habrá esa pérdida, pero tampoco ganancias porque se recuperará
parte de lo que se perdió en las campañas anteriores”, explica el presidente de
la Asociación de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Susano Terceros.
Plagas vs. precios
La directora y representante de los pequeños agricultores
del Norte Integrado, Silvia Vale, indica que todas las plagas incrementan el
costo de producción del grano, por lo que piden eventos biotecnológicos para
que los agricultores tengan nuevas variedades de soya sin tropezar cada campaña
con una pérdida.
“Si la industria nos paga el precio correcto de producción
del grano no tenemos necesidad de pedir al Gobierno liberación plena de las
exportaciones”, añade Terceros. Vale, en
tanto, lamenta que el precio nunca sea fijo mientras el costo de producción va subiendo
por las plagas.
Terceros agrega que uno de los principales problemas es
ofrecer el grano a la industria sin saber cuánto se les cancelará, lo que
genera en muchas ocasiones menos ingresos en referencia a la producción. Por
ese motivo se plantea que el costo de exportación se plante en 70 dólares por
tonelada.
Langostas
Respecto a las langostas, el secretario de Desarrollo
Productivo de la Gobernación de Santa Cruz, Luis Alpire, indica esta plaga
atacó 4 mil hectáreas de maíz, maní, sorgo, pasto (natural y cultivado) y
algunas hortalizas en Cabezas, Boyuive, El Torno, La Guardia y otras
poblaciones.
Esta plaga en el estadio adulto se controló en el municipio
de Cabezas mientras se realiza el monitoreo de la langosta para que en el lugar
donde se confirme su presencia se realice la fumigación con dos químicos,
fipronil y cipermetrina, con la combinación del aceite vegetal, que permite que
la mezcla permanezca en la zona.
Asimismo, uno de los productores de maíz que perdió el total
de sus cultivos, Wilber Galán, lamenta que con la falta de uso de la tecnología
genética en el país, las pérdidas sean cada vez mayores y la inversión en los
insecticidas, que a veces no funcionan, suba el precio de su producción. Pide a
las autoridades pensar en estos puntos y ayudar al pequeño productor.
ESPERAN QUE ESTE AÑO SEA MEJOR
Carlos Costas Aguilera, dedicado al cultivo de la caña,
indica que los productores esperan que este año no sea de temporada seca,
aunque, según las estadísticas, viene un año en el que escaseará el agua, ya
que en enero de un promedio ideal de 200 milímetros cayeron tan sólo 120
milímetros. Esta cifra aún se puede considerar buena para la caña, pero no para
otros cultivos.
Uno de los miembros del Centro de Investigación y
Transferencia de Tecnología de la Caña de Azúcar (Cittca), Jorge Hurtado,
recomienda a los productores de caña usar una semilla de buena calidad ante la
incertidumbre de cómo estará el clima, y sacar la hierba y la caña en sus
momentos adecuados.
En la última siembra, miles de los pequeños productores se
vieron perjudicados y este año están en la incertidumbre porque desconocen si
recuperarán lo perdido para pagar sus deudas, que alcanzan sumas elevadas y les
impiden adquirir más dinero para sus cultivos.
El gerente general del Instituto de Comercio Exterior
(IBCE), Gary Rodríguez, insta una vez más a las autoridades a usar la
biotecnología porque si se permitiera un nuevo evento tecnológico para la soya,
por ejemplo, Bolivia ganaría 150 millones de dólares adicionales, según
explica.
ALGUNOS DETALLES DE LA PRODUCCIÓN
• El 80 por ciento de los productores en Santa Cruz son
pequeños y generan el 50 por ciento de los granos.
• El 30 por ciento de la producción de granos abastece el
mercado en Bolivia; el 70 por ciento las industrias lo usan para la exportación
de productos en aceite y harina, por lo que piden la liberación del grano.
• El 70 por ciento de
los alimentos que consume el país lo produce Santa Cruz, generando miles de
empleos.
• Los pequeños productores tienen un mínimo de 50 hectáreas
de cultivos, mientras que los más grandes llegan a las más de tres mil
hectáreas.
• La Asociación de Oleaginosas y Trigo (Anapo) tiene 8 mil
productores en los rubros de soya, maíz, arroz, sorgo y girasol.
• La soya cuesta 450 dólares por hectárea de la producción.
Se necesita buena semilla y buen manejo de insumo agrícola.
• La pasada gestión, la producción de alimentos en Santa
Cruz se redujo en 24 por ciento en comparación a 2015 por la sequía, las plagas
y el contrabando.
PARA OPTIMIZAR Y MEJORAR LA CALIDAD
Piden biotecnología
para la producción
Ante la situación que los productores de granos y otros
deben sobrellevar cada año por las plagas y ahora con el cambio climático, los
representantes de la Asociación de Oleaginosas y Trigo, la Cámara Agropecuaria
del Oriente (CAO) y el Instituto de Comercio Exterior anuncian que este año
insistirán en la liberación plena de las exportaciones de todos los excedentes
que se generan, exigirán mejorar la productividad con la biotecnología y
promoverán competitividad en las exportaciones que se realizan actualmente.
El nuevo presidente de la CAO, Freddy Suárez, explica que en
octubre del año pasado se presentó una encuesta con respecto al uso de la
biotecnología en la que se vio el apoyo de la población para realizar nuevos
eventos biotecnológicos para optimizar la calidad y producción de los granos
que se cultivan en Santa Cruz.
Actualmente, en el país está aprobado el uso de un solo
insumo biotecnológico con resistencia al glifosato. Se trata de un herbicida
usado para la eliminación de hierbas y arbustos en el cultivo de soya.
“Ese evento nos ha permitido tener una producción incremental
de cuatro millones de toneladas porque hasta 2005 teníamos una productividad
promedio de 1.700 líquido y en los 10 años ese promedio subió a 2,1 y eso
representa un incremento de la producción”, explica Suárez.
Asimismo, indica que la biotecnología incrementará la
productividad en un 7 por ciento en la soya, lo que significa 200 mil toneladas
más de lo que hay por año reduciendo el uso en el 60 por ciento de insecticida.
Respecto al maíz, la producción subirá en un 15 por ciento, se tendrá cerca de 37
mil toneladas de producción más y se bajará en el 70 por ciento el uso de
insecticidas. Con ello se logrará ahorrar 78 millones de dólares.
FRACASO
Gregorio Rivas, productor de soya en la comunidad de
Estrella Horizonte
Mi producción de soya fracasó en 2015 y 2016. Coseché 200 a
300 kilos por hectárea cuando compré la semilla a 800 dólares la tonelada;
entonces, a mi manera de ver, entré en quiebra. Tengo que pagar mi deuda de 8
mil dólares por los insumos de veneno que compré contra el pegador de hierba,
ácaro, chinche y mosca blanca; por eso espero que haya una ayuda del Gobierno
central por lo menos para pagar esa deuda, aunque las instituciones están
esperando.
ACCESO A CRÉDITO
Nosotros no tenemos acceso a esos créditos del Gobierno
porque los requisitos son burocráticos y es imposible para el pequeño productor
reunir los documentos, como el título de las parcelas, cosa que algunos no
tenemos. A veces, piden documentos de casas valorizadas en 50 mil y 100 mil
dólares que el pequeño agricultor no tiene porque apenas tenemos dos o tres
cuartitos. Pedimos al Gobierno que nos den más facilidades viendo las
condiciones en que vivimos.
CAMBIO DE RUBRO
Wilber Galán, productor de maíz en San Julián
Este año voy a reprogramar mi crédito y voy a hacer un poco
de pastura para que se vaya desarrollando y en un par de años voy a trabajar
con ganado. Muchos vecinos, amigos y agricultores están pensando hacer lo mismo,
aunque tenemos miedo porque con el tiempo podemos tener otra peste que esta vez
ataque a los animales y nos deje sin tener ganancias y más bien con pérdidas.
Esta actividad va a ser más segura, pero el beneficio se verá a la larga.
MERCADO SEGURO
Carlos Costas Aguilera, productor de caña
Como productor, yo quisiera tener el mercado asegurado y la
seguridad de poder producir tomando en cuenta que son factores climáticos que
me han impedido y los factores netamente agronómicos. Afortunadamente, no hay
cultivo en Bolivia que use menos agroquímico que la caña, es un cultivo de lo
más amigable con la naturaleza. Se produce 50 toneladas por año que en azúcar
representa 50 a 60 quintales para el productor. TOMADO DE LOS TIEMPOS DE
BOLIVIA
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