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fotografía del sur de Argentina , autor luis pedro mujica

domingo, 28 de mayo de 2017

NUEVAS SEÑALES DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El encogimiento de los glaciares, evidencia del calentamiento. FOTO SSTOCK
Si se dijera que la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera es de 409 partes por millón y que aumentó 1,6 de abril del año pasado a este, no diría mucho, pero en 2013 eran 395 partes y ese crecimiento significa mayor retención de calor en el planeta.
Es tal vez el dato más evidente del cambio climático este año, traducido en esta realidad: las condiciones que hicieron que 2016 fuera el año más caliente en 137 años de registros persisten a pesar de que no está activo El Niño, ese fenómeno que incrementa la temperatura global.
No solo abril fue el segundo abril más caliente de los que se tiene conocimiento, sino que también el primer cuatrimestre estuvo entre los más calurosos, según reportó la oficina de la Atmósfera y los Océanos de Estados Unidos (NOAA). Además, la cobertura de hielo en ambos polos fue, con base en la información que se tenía hasta marzo y que entrega la Nasa, la más baja desde que se evalúa su estado en 1979.
En la Antártida esa cobertura fue de 2 millones de kilómetros cuadrados menos que el promedio 1980-2010, una extensión tan grande como México. El Ártico tenía 97.000 kilómetros cuadrados menos de hielo, algo así como una y media veces el territorio de Antioquia.
“Incluso sin que el El Niño fuera fuerte en 2017, estamos viendo otros cambios memorables a través del planeta que están poniendo en jaque nuestra comprensión del sistema del clima. Entramos en verdad en un territorio inexplorado”, en palabras de David Carlson, director del programa de investigación del clima en la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
Tendencias
Es casi un hecho que el nivel de CO2 sigue en aumento, aunque su incidencia en la temperatura no es instantánea. Lo que sí podría marcar el curso del año es la presencia de El Niño.
Hoy existe un 35 % de probabilidad de que se presente entre julio y octubre, de acuerdo con el último análisis del Centro de Predicción del Clima de NOAA. De llegar, el año sin dudas batiría las marcas de 2016.
Un modelo según ese Centro sugiere un 33 % de probabilidad de que el verano que está por comenzar en el Hemisferio Norte sea más caliente de lo normal, al menos para Norteamérica.
Las condiciones actuales de calentamiento no se vivían desde hace 115.000 años y la concentración de CO2 hoy es similar a la que experimentó el planeta hace 4 millones de años, mostró un reporte de la Nasa. Si se comparara con 1880, la temperatura global fue el año pasado 1,1 grados más alta.
La otra señal del cambio climático en 2017 es el aumento en el nivel medio del mar, debido al derretimiento de los glaciares y a la expansión térmica de los océanos. Entre enero 15 de 1993 y febrero de este año, aumentó 85,5 milímetros. Desde 1870 el incremento raya en los 200 milímetros, situación que incide en la pérdida de tierras, inundaciones de zonas bajas y mayor fuerza de la marea con su incidencia en la erosión costera.
Hechos que revelan nuevas y cambiantes condiciones climáticas de la Tierra.
¿CÓMO FUNCIONA?
ACERCA DE LOS HURACANES
Cuando se presenta El Niño, la temporada de huracanes en el Atlántico tiende a disminuir. Ese no es el caso de 2017.
La NOAA advirtió que existe un 45 % de probabilidad de que haya más huracanes a partir de junio. Mientras en una temporada normal se producen 12 tormentas, de ellas 6 huracanes, 3 de ellos grandes, los pronósticos sugieren 70 % de posibilidad de que se den de 11 a 17 tormentas, de las cuales de 5 a 9 se convertirían en huracanes, 2 a 4 de ellos muy fuertes. La relación de huracanes y cambio climático es sugerida y estudiada hoy en día.

RAMIRO VELÁSQUEZ GÓMEZ  Los temas de la ciencia, la astronomía y el medio ambiente con énfasis en cambio climático son mis campos de acción periodística. Con vocación por el mundo de los pequeños felinos y la defensa animal. TOMADO DE EL COLOMBIANO 

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